El Estado mexica (en náhuatl: excan tlahtoloyan), llamado comúnmente Imperio azteca, fue la formación política
mexica derivada del proceso de expansión territorial del dominio económico de la "ciudad-estado"
México-Tenochtitlan, que floreció en el siglo XIV en Mesoamérica. Fue encabezado por los mexicas también
conocidos como aztecas, un pueblo que, de acuerdo con algunos documentos históricos como la Tira de la
Peregrinación, era originario de un sitio mítico conocido como Aztlán, al que se suele ubicar fuera de los
confines de Mesoamérica. Sin embargo, parece plausible que los mexicas fueran un pueblo de tradición cultural
netamente mesoamericana y no los descendientes de grupos chichimecas dedicados a la cacería y la recolección.
Los mexicas establecieron Mexico-Tenochtitlan en el centro del Valle de México, expandiendo su control hacia
ciudades-estado ubicadas en los actuales estados de México, Veracruz, Puebla, Oaxaca, Guerrero, la costa de
Chiapas, Hidalgo, y parte de Guatemala. El territorio que se conquistó no fue de un monótono clima, sino que
abarcó climas tan variados como el clima polar de alta montaña hasta los climas cálidos. Hubo una gran variedad
de ecosistemas desde bosques de coníferas, mixtos, caducifolios hasta los ecosistemas cálidos como lo son las
selvas tropicales, desiertos rocosos, selva caducifolia, manglares, bosque tropical, entre otros ecosistemas.
Los mexicas y sus aliados establecieron su dominio económico sobre numerosos pueblos, especialmente en el centro
de México, la región de Guerrero y la costa del golfo de México, así como algunas zonas de Oaxaca. Poseían además
enclaves en varias posiciones estratégicas en la región de Tabasco (Xicalanco) y dominaban la ruta entre el
corazón de Mesoamérica y la rica región del Xoconochco ubicada en el sur del actual Estado mexicano de Chiapas
que era regida directamente por los mexicas.
Los mexicas expandieron su control económico -mediante tributación- hacia una región amplia del actual centro de
México, con excepciones importantes de control político en altépetl disidentes o fronterizos. Formalmente, se
trataba de un conjunto de dominios inicialmente regidos de los tres estados integrantes de la Triple Alianza
Texcoco, Tlacopan y México-Tenochtitlan, aunque es verdad que los mexicas de Tenochtitlan encabezaron esta
confederación y fueron el estado más expansionista de los tres mencionados. Por otra parte, los mexicas nunca
establecieron un dominio directo sobre los pueblos conquistados.
Exactamente, la élite gobernante de la Triple Alianza se apropiaba de la producción de las otras naciones
mesoamericanas mediante la imposición de un tributo, que era fijado de acuerdo con la especialización económica y
geográfica de los dominados y recolectado por un calpixque, o recaudador. Los dominadores no impusieron su
religión ni su lengua a los dominados. Aunque es cierto que los estados sometidos no tenían independencia
política total, seguían gobernados por grupos locales. Sólo en algunos casos, los mexicas establecieron un
control militar en ciertos puntos estratégicos de sus dominios.
Diversos pueblos convivieron en la etapa final del desarrollo mesoamericano, conocido arqueológicamente como
Posclásico tardío, que comprendió de los siglos VIII a XIV.
En este tiempo la entidad política de mayor complejidad fue México-Tenochtitlan, cuyo origen histórico se remonta
a una coalición militar conocida como la Triple Alianza, que vinculó a tres estados emergentes: los mexicas, cuya
ciudad capital fue México-Tenochtitlan, famosa urbe de su época; los Acolhua con Texcoco como ciudad primordial,
considerada el centro cultural por excelencia; y Tlacopan, que reunió a los sobrevivientes del antiguo señorío
que alguna vez dominó el valle de México. Los Aztecas impusieron con astucia su jerarquía sobre sus aliados, y
extendieron su dominio hasta las costas del Océano Pacífico y del Golfo de México. Adquirieron riqueza y poder a
partir de la imposición de un estricto sistema de tributación, de tal manera que a la llegada de los españoles en
los inicios del siglo XVI, su capital era considerada la urbe más importante y magnificente de su época. La lengua
dominante entre los aliados fue el náhuatl, que se convirtió en la “lingua franca” de gran parte de Mesoamérica,
utilizada para nombrar la geografía del México antiguo, sustituyendo inclusive las voces de otros ancestrales
idiomas. En cuanto al otro estado indígena, el Imperio Tarasco, conocido también como Purépecha, cuya ciudad
principal fue Tzintzuntzan, que al final de su periodo histórico funcionó como su capital política, impuso su
dominio militar en una amplia zona que comprendió el centro-norte y occidente de México. El idioma de este pueblo
era el Porhe o Tarasco, fundamentalmente diferente al Náhuatl y que no se vincula con ninguna otra lengua del
México antiguo.
La expansión de los mexicas coincidió con el florecimiento de una tradición ideológica de carácter interétnico
que vinculó a pueblos que hablaban lenguas e idiomas diferentes, Este lenguaje artístico comunicó historias,
deidades y ritos en los que coincidieron ancestrales mitos y tradiciones.
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